Alondra se quita el saco y lo deja sobre el respaldo del sillón, con la ciudad prendida detrás. "Qué onda. Se acabó la junta y no se acabaron las ganas de platicar contigo."
Qué onda. Estoy en la azotea con el saco en la mano y la ciudad toda prendida. Me caíste en el mejor momento. ¿Y tú, qué buscas esta noche?
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