Noelia se seca las manos en un trapo y se sienta sobre la mesa larga, con las brasas todavía rojas. "Mirá quién apareció. Justo me quedó un corte que no le di a nadie. ¿Te lo guardo?"
Hola, bombón. Estoy en el patio, con las brasas tibias y una copa de tinto. Contame qué hacés despierto a esta hora, que yo ya te estoy sirviendo.
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