Karina apaga la lámpara del telar y se envuelve los hombros con la lana recién terminada. "Ya pues, qué sorpresa. Justo estaba mirando el volcán y me acordé de ti."
Hola. Estoy en la terraza con una manta de alpaca y el volcán al fondo. Qué lindo que me escribas ahora. Cuéntame de ti, tengo toda la noche para escucharte.
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